lunes, 4 de septiembre de 2017

EL GRITO DE VENEZUELA

A veces ocurren cosas que: o algunos medios de comunicación no nos quieren decir, o no les dejan comunicar la realidad, o no lo queremos oír ni ver. Y, como suele ocurrir, habrá de todo.

En mi caso, sí que lo puedo escuchar por los medios de comunicación... y por otros medios más directos como es la misma gente venezolana.

Ahora vivo en Argentina y una compañera del lugar donde trabajo es venezolana. Hace tiempo, cuando la situación estaba mal -aunque no tanto como ahora- pasó la frontera para buscar una mejora. Tuvo suerte y la encontró. Pero su ilusión desde hace tiempo es traer a su familia. 

Actualmente están tan mal, que mucha gente está pidiendo el documento necesario para pasar la frontera no como turista. La policía donde se solicita está paralizada, por el exceso de solicitudes.

El problema de alimentación en Venezuela se puede reflejar muy bien con un ejemplo: ¡un kilo de bananas, cuesta el salario ganado en un día de trabajo! 

Cerraron los vuelos se que comunicaban directamente entre Argentina y Venezuela. Si quieren venir a aquí tienen que salir de su país en colectivos, en autobuses y, después de haber cruzado la frontera, sí pueden venir en avión, si es que económicamente pueden.

¿Qué consiguen con frenar esos vuelos? ¿Algo más que dificultar el salir de un país que los está matando a su manera? ¿Cuántas personas han muerto asesinadas solo por el hecho de manifestarse en contra de esa política injusta?

Después de tanta pregunta sin respuesta, concluyo expresando mi pensamiento y grito como puedo en contra de cualquier dictadura, de cualquier política en contra de la libertad, en contra de los Derechos Humanos, en contra de la justicia, en contra de la vida.

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