lunes, 27 de agosto de 2018

EL ORGULLO


Aunque no tenga que ver con el evangelio del día, me ocurrió que leí el texto que a veces le "titulan" como el del "joven rico". Y me he centrado sólo en una frase: «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme».

Puedo caer en la tentación de decir que no soy rica, que no tengo ninguna mansión, ni mucho dinero que me sobre. Pero a veces hay sentimientos o/y actitudes que "me hace rica", me hace actuar a veces como este “joven rico”. Y al instante me ha venido a la mente el orgullo.

¡Cuántas veces he tenido un fallo con otra persona, no la he tratado correctamente pero, no he tenido la capacidad de pedirle perdón!

El orgullo me impide crecer en la humildad, que es algo básico para ser correctamente humana y, con más razón para ser cristiana.

Mi único deseo es seguir creciendo como persona, siendo cada vez más humilde -aunque a primera vista pueda parecer lo contrario- y así llegar a ser más sincera con las personas que me rodean y hasta mas sincera conmigo misma.



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